Mi nombre es Pablo...(hecho real)


Desde que era niño tuve una fascinación por la sangre, por el enigma que representaba para todos y también la fijación ancestral hacia el sentido sacro de este fluido.
Mis primeras imágenes de ese líquido brillante , fueron más en la cocina de mi casa que en ningún otro lugar. Animales decapitados, listos para entrar en una olla de agua caliente.
No entendía por qué esa sensación de matar una bestia o un ave pequeña fuese tan importante para mi.

La primera vez que me quedé a cargo de un evento así de esos, fue a la edad de siete años, no había cosa más desagradable para mí que ver los ojos de un diminuto bulto sentir la muerte de cerca y luego, al tocar de la cuchilla en su cuello sentir el suave y frágil corazón latir casi hasta estallar, como si supiera que hasta ahí sus días estaban contados.

Las veces consecutivas a esos primeros eventos fueron cada ves mas disímiles. De hecho, todas las ocasiones para mí se convirtieron poco a poco en culto de celebración (mi mente cambió). Sucedían los eventos cada fin de semana, cuando la visita en casa aumentaba y mi madre me decía que fuera al traspatio y tomara uno de los pavos que habíamos criado por meses. Me paraba en un escalón de madera para mejorar la vista y atrapar al mas carnoso. Lo escogía con detenimiento y luego decidía por aquel que me advirtiera con miedo, eso me hacia reír sin duda.

Estaba al pie de la puerta de atrás de la casa y observaba a mi siguiente proyecto con mucho cuidado. Yo escogía según mi intuición, pensaba muchas cosas, pero sobre todo lo que más disfrutaba y recordaba después de todo el momento de antelación, era cuando tratando de atraparle ponía resistencia, no se dejaba, peleaba hasta el final; las aves no se resignan a morir, hasta el final, entonces pensaba graciosamente: ya te llegó tu hora pequeña.

Así transcurrió el tiempo hasta que cumplí 13 años, ahí todo tuvo un nuevo panorama, fui como todas las mañanas a mis clases en una escuela en el centro de la cuidad. La habían construido en un viejo edificio que antes fue iglesia, era grande, color gris; con áreas divididas por columnas enormes, como vigilantes, me gustaba ir ahí; me sentía seguro y no me distraía con nada, me sentí siempre como un chico normal dentro de un lugar aceptado por todos.

Esa mañana llegué como siempre dispuesto a descubrir algo nuevo, a investigar; entré al salón donde tendría la clase y uno de los maestros nos pidió que regresáramos a casa porque el profesor correspondiente a la materia, enfermó de los pulmones y no podría dar clase.
A mi la verdad ni me preocupó la falta de clase, me parecía una pérdida de tiempo no aprender nada, pero tenía que aceptarlo y no me quedaba más que volver al siguiente día a averiguar más.

Volví a mi casa antes de tiempo y cuando estaba por entrar al patio delantero, escuché un golpe seco dentro de la casa, seguido de un alarido estremecedor; tiré los libros y corrí con todas mis fuerzas dentro de la casa. Mi corazón, recuerdo bien, como el de aquel animal al que le corté la cabeza, latía tan fuerte que sentía que las venas de mi cuello me quemaban la piel; entré a la cocina de donde presentí que provenía el ruido y mis ojos me traicionaron con lo que vi.

Realidad o fantasía.

Un mareo y unas náuseas invadieron mi estómago y las venas de mi cuello se habían tensado como varas, me estiraban, me jalaban y no permitían a mi cabeza girar para dejar de ver. Ella estaba apretando un lazo de tela en el brazo de mi padre, todo estaba cubierto de sangre, el piso brillaba y la luz de la ventana reflejaba la cortina en el charco del piso.

Simplemente se detuvo. Tomó un momento sólo para respirar y limpiar el sudor de su frente, no sabía que yo estaba ahí. Él permaneció inmóvil, sólo sus pupilas buscaban a qué asirse… en eso respiré… ahhhh! Pensé, él aún está aquí.

Mi madre me habló y con su habitual tono de dulzura me atrajo a sí. Me abrazó y me dijo , ya no me mires así, él se lo buscó, no obedeció lo que dice la Biblia, que debe amarme como el Señor amó a la iglesia. Yo no entendía nada, sólo me sentí débil y me senté en el suelo.

Después no recuerdo cómo llegué a estar parado con la cabeza dentro de un barril de agua. Respiré hondo y una gigantesca corriente me pasó por los orificios nasales, grité pero los sonidos de mi garganta chocaban con las olas de agua que iban y venían dentro de mí, nada podía detener ese episodio. Ella me sumergía y sacaba mi cabeza como si calculara cuánto tiempo me era posible estar sin aire, lloré muchísimo porque no entendí jamás por qué me había hecho eso a mi, tal vez me porté mal sin darme cuenta!, tuvo que haber sido eso.

En las noches hablaba con alguien invisible pidiendo ayuda, un ser poderoso que estuviese por ahí, observando mi situación y esperando el momento oportuno para rescatarme. Me imaginaba un superhéroe con poderes invencibles y muy grande y brillante, con una estrella en el pecho, alguien que no podría ser derrotado, ni por ella.

Luego de ese momento dormí mucho, o por lo menos eso pensé, porque desperté pensando que era de madrugada y sólo era la tarde del mismo día, bajé rápido las escaleras, dando un brinco donde no había escalón, estaba roto y de hecho permanecía así desde que yo era muy niño, nunca se le arregló y pronto pasó su momento.

Todo el entorno estaba incompleto, faltaban piezas. Pensé: puedo describir muchas cosas en mi casa y todas tienen ese aspecto un tanto bizarro e inútil.

Confirmando lo que ví.

El olor a cloro y jabón refrescaban el ambiente, ella no estaba. No supe a dónde se fue, salí al patio y caminé un rato de un lado a otro pensando... tratando de entender lo que pasó por la mente de ella: tragedia, dolor, desprecio, quizá hasta amor; qué sabia yo de eso en aquel tiempo.

Como si nunca hubiese sido hermosa; la recuerdo muy detalladamente ahí, de pie frente a la mesa, sin el dedo anular, apretaba y soltaba la mano; gemía... yo tenia la mirada pasmada mientras le seguía brotando sangre copiosamente, al mismo tiempo que se afanaba limpiando un alicate con el que ella misma se había mutilado el dedo aquel en el que alguna vez llevó una sortija de matrimonio.

No tenía caso interrumpirla, ese espectáculo valía la pena ser observado así, sin cortos ni interrupciones. El cabello lo traía suelto alrededor del rostro y éste se le pegaba en el cuello por el exceso de sudor y lágrimas, esa postura frágil, agonizante; me había decepcionado, no se parecía en nada a las fotografías que ví, aquellas de los momentos mas gloriosos de su edad, cuando era bella y vestía impecable, nunca tenía algo puesto fuera de lugar; ese era el sello personal de mi madre. Hasta que él la llevó a ese día, en el que nunca volvió a ser la misma.

Fue difícil dejar de reproducir una película como esa; con esas características, con ese contenido, así había sido…perturbador.

Ella lo había asesinado, estaba cansada y dolorida de los golpes que le daba todos los días, los insultos y amenazas, ese chantaje encubierto, hasta que ella decidió acabar con su agresor.

La raíz

Pablo!.. Pablo... lo esperan en la reunión; escuché a lo lejos. Aspiré y reaccioné, tenía una conferencia con mis jefes, habían pasado días de mucho trabajo entregando material contable para una auditoría y era momento de enfrentar las cosas con la autoridad. En realidad a menudo nos iba bien, sólo que la exigencia por la perfección era cada vez mayor.

Una compañera y yo nos juntábamos tarde en la sala de juntas a seguir trabajando,
no hablábamos casi nada, sólo el repiqueteo de nuestros dedos sobre el teclado de la computadora, sin embargo intuía algo que no me dejaba estar tranquilo.
Decidido le pregunté: Raquel, tienes familia?

Ella me dijo entre dientes que si, luego se detuvo de pulsar el teclado y me miró. Quedó callada por unos segundos y esbozó una leve sonrisa. Siguió escribiendo, haciendo que los números cuadraran. De pronto, cuando casi había olvidado que habíamos hablado, me dijo:
__ Vamos a tomar un trago saliendo de aquí?

La verdad fue el enunciado más largo que ella había pronunciado para dirigirse a
mi.

Continuará…


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2 comentarios:

leo_on dijo...

¿Romance en puerta?

Anónimo dijo...

¿romance? como que no va... no creo que siga algo tan cursi, la historia más bien me hace pensar que puede ser la próxima víctima

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